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jueves, 16 de abril de 2009
Un mes antes
Sin embargo Haley no era la única en la isla con una cualidad especial: su hermana, Riley, podía estirarse como si fuese de goma; Phillip, su primo, podía crear rayos de sus manos; y David, el asistente del sacerdote, había desarrollado pyrokinesis. Los cuatro chicos habían sido muy buenos amigos desde antes de descubrir sus poderes y tenían todo lo que pudiesen querer, desde el reconocimiento de su pueblo hasta familias que los cuidaban. Se diría que sus vidas eran perfectas si no fuese por un hecho que los cambió para siempre:
Durante una tarde como cualquier otra, los chicos se reunieron en la casa de Phillip para merendar con él y su hermano menor, Axel.
-Qué ricos que están tus pastelitos, David -Le dijo Axel con su típica sonrisa y su voz aniñada.
-Gracias Axel, a mi me gusta mucho cocinar.
-Axel tiene razón, cocinas muy bien - Aportó Haley alegremente.
-Ojalá fuese así de dulce la mujer que llegó al pueblo hoy... -Dijo Phillip preocupado- Yo la fui a recibir y me dijo "no molestes mocoso".
-¿En serio, Phillip? -Le preguntó Haley sorprendida.
-Si, yo tampoco lo podía creer...se nota que no es del pueblo.
-Se parece a tu hermana Riley-Le dijo Axel entre risas a Haley.
-Jaja, es verdad, ella también me trata así a mi.
-Pobrecita Haley -Dijo David apenado.
-Supongo que ya me acostumbre a eso...
-Jaja, si te molesta demasiado nada más decinos a nosotros y... -Pero Phillip no pudo terminar la oración ya que su madre entraba desesperada y con una expresión de pánico a la habitación.
-¡Hay un incendio! Se quema toda la aldea, nos tenemos que ir para la costa, no hay tiempo.
Acto seguido los chicos y la madre de Phillip salieron corriendo de la casa.
-Tengo que ir por mi familia, nos encontramos en la costa - Les gritó Haley de lejos con lagrimas en los ojos.
-Tené mucho cuidado, querida -Le dijo la mujer mientras Haley salía volando hacía su casa.
A unos 30m de ella vió a Riley caminando con una desubicada quietud.
-¡Riley! ¿Adonde están mamá y papá?-Riley no contestó -¿Me escuchas? ¡Riley! -Su hermana la tomó llorando de los brazos- Contestáme -Dijo con un hilo de voz.
Riley la miró casi inexpresiva y le dijo "murieron, ya no están". Haley se tiró al suelo y comenzó a llorar desconsoladamente.
-Se murieron, se murieron, se murieron -Repitió Riley llorando.
En ese escenario llego David casi sin aire.
-¿Qué pasó? -Preguntó mientras se acercaba, y al ver sus caras se dirigió a ambas y las abrazó. -Todo va a estar bien.
-Nada va a estar bien -Dijo Riley con una severa amargura en su voz. Los miró a los ojos y después salió corriendo.
-Riley, esperáme, soy tu hermana...- Le dijo Haley mientras la seguía volando.
-Haley, tenemos que irnos. -Le gritó David antes de perderla de vista, por lo cual comenzó a buscarla entre el humo que destrozaba la aldea. Haley estaba desmayada en el suelo, y al despertar comenzó a gritar "¡Riley, Riley!".
-Dejala Haley, ya al vamos a encontrar, ahora nos tenemos que ir -Dijo David viendo el avance del fuego.
Cinco minutos más tarde llegaron al puerto adonde las personas de la aldea estaban evacuando la isla.
-¡Chicos! -La voz de Phillip se escuchó a unos metros de ellos.
-Acá estamos -Dijo David mientras traía a Haley abrazada.
La madre de Phillip se dio cuanta de lo ocurrido y fue a abrazar a la chica.
-Shh...ya no llores -Decía intentando ayudarla a atravesar la situación por la que pasaba.
De lejos se veía como el fuego consumía a la aldea y se extendía por toda la Isla Génesis con una velocidad extraordinaria e irreal. Ese día marcó un antes y un después para sus habitantes, sus vidas estaban a punto de cambiar y nada podría evitarlo.
domingo, 5 de abril de 2009
Caleb, parte 4
-¿¡¿CALEB?!? ¿Qué estas haciendo? Nos separamos un par de horas y mirá como estas -La voz de Atlanta sonaba aguda e indignada, y rápidamente logró que Caleb se despertara.
-¿Qué pasó? ¿Adonde esta la vieja? -Preguntó confundido.
-¿Pero de qué estas hablando? No te hagas el perdido que sabes muy bien lo que hiciste
-Pero...pero...yo...No es lo que parece -dijo viendo la botella- la vieja del tren me desmayó.
-Por favor, Caleb, no seas ridículo.
-Pero es la verdad, creeme.
-Caleb, mejor callate y volvamos de una vez por todas.
-Atlanta, escuchame... -Pero la chica solo lo ignoré y siguió caminando, por lo cual su hermano tuvo que seguirla mientras insistía en que le creyera.
Al entrar al tren Atlanta le dirigió la palabra.
-Mira, dejalo ahí, ya esta, no le voy a decir nada a mamá, pero deja de insistir con lo de la señora esa.
-Pero esa vieja...
-Caleb, basta -Fue lo último que dijo y ambos permanecieron en silencio hasta llegar a su casa. Cuando llegaron ya era de noche y Dafne los esperaba con su madre.
-Hola chicos, ¿como les fue?
-Bien Daf -Le respondió Atlanta con una fingida sonrisa mientras Caleb subía enojado a su habitación.
-¿Que le pasa? -Preguntó la niña.
-Nada, es que no consiguió la revista que quería.
-Ah, jaja.
Mientras tanto, en su cuarto, Caleb se probaba la ropa que se había comprado mientras recordaba la situación e intentaba deducir el porqué de todo aquello. ¿Qué podía querer una anciana desconocida de él? Por lo que comprobó al despertarse no le robo ni le hizo ningún daño visible aparte del desmayo.¿Cual era el móvil de aquel incidente? ¿Por qué se molestó en hacer que quede mal con la botella? No le encontraba ningun sentido a aquella actitud y no tenía ninguna pista que lo ayudara a resolver el misterio.
-¡Caleb, a cenar!- El llamado de su madre lo sacó del transe y bajó rápidamente al comedor.
-No me saludaste, Cal ¿Estás bien? -Le preguntó con una expresión de preocupación.
-Si, solo estaba en el baño, me debe haber caído mal algo que comí.
-Eso te pasa por comer comida chatarra...- A eso le siguió un monólogo que duró toda la cena, y para cuando terminó solo Dafne quedaba en la mesa.
-Ya está mamá, nadie te escucha así que te podes callar -Le dijo cansada.
-Perdón hijita -Le dijo la mamá admitiendo que se había extendido bastante con el tema.
En la sala de estar Caleb estaba viendo la tele mientras Atlanta leía su comic. Ambos estaban dispuestos a olvidar lo ocurrido: Caleb por resignación y Atlanta por aceptación. La noche transcurrió en paz y dio paso a un nuevo día.
jueves, 2 de abril de 2009
Caleb, parte 3
Al llegar, Caleb fue a pedir la comida mientras Alan y Atlanta subían a buscar una mesa.
-Acá esta bien, ¿no? - Le preguntó Atlanta.
-Si, si, adonde quieras.
-Ok - Dijo mientras se sentaba.
-Che, ¿escuchaste que el otro día se quemó una aldea en una isla del Atlántico?
-Si, lo vi en el noticiero hace unos días...¿por?
-Porque parece que algunos chicos de allá van a venir a nuestro instituto este año.
-¿A nuestro instituto? ¿Por qué justo acá?
-Dicen que los salvaron unos argentinos que habían ido de vacaciones para allá, así que ahora están viviendo con los chicos y la madre de uno de ellos...parece que los padres de los demás murieron en el incendio...
-Que feo... pero que suerte que encontraron en donde quedarse.
-Si, eso es algo que hay que valorar.
En ese momento Caleb subió con dos bandejas en las que traía la comida para los tres.
-Un poquito de ayuda no me vendría mal...
-Gracias Cal
-De nada...pero la próxima vez va otro
-Jaja, si, la próxima voy yo -Le dijo Alan riendo.
-¿De qué hablaban?- Les preguntó Caleb
-De que parece que van a entrar un par de alumnos nuevos de una isla de no se donde al instituto.
-Ahh, espero que estos sean más simpáticos que los últimos que entraron...
-¿Los floggers y la rubia? -Preguntó Atlanta.
-Si: Megan, Zach y Emily... Se hacen los norteamericanos con esos nombres, y encima nunca se separan, para mi que tienen algo escondido.
-Pero que sean así no quiere decir que tengan que ocultar algo, -opinó Alan- además yo hablo con Emily y es bastante graciosa.
-Yo con el único que hablé es con Zach y parece re hueco, y todavía no se cual es su novia ¿Es Emily o es Megan?
-Creo que es Megan, la flogger. -Dijo Atlanta.
-Si, es ella, y además son hermanas con Emily.
-¿En serio? No sabía eso, como no están en mi curso... -Le respondió Caleb.
-Chicos -los interrumpió Alan viendo su reloj- me tengo que ir yendo porque sino llego tarde...
-Que te vaya bien - Le dijo Atlanta dándole un beso en la mejilla.
-Mañana me contas como te fue - Le dijo amistosamente Caleb.
-Si, mañana te cuento - Dijo saliendo rápidamente.
Después de comer Caleb y Atlanta salieron de McDonald´s y fueron a comprar comics y pins a Camelot, y ropa a un negocio de la calle Florida.
Más tarde se separaron para ver negocios cada uno por su cuenta. Atlanta decidió pasear por Falabella y Caleb fue a descansar a la Plaza General San Martín. Cuando llego se sentó en un banco dispuesto a descansar, pero lo que ocurrió luego lo desconcertó: La anciana del tren se estaba dirigiendo hacia él con una sonrisa extraña que rozaba lo macabro. Caleb reaccionó tarde y cuando quiso levantarse ya estaba siendo sujeto por la anciana que lo hizo perder el conocimiento.






