Amy y Haley, parte 2
- Ay, que asco, te estás relamiendo los colmillos - dijo Amy saliendo del trance. - Y cómo fue que llegamos acá??
Si conocieron la historia ya muy adelantada, acá está el resumen general de lo que ocurrió hasta el momento:
El Hemiciclo Mortuorio es un grupo creado por Nicéfora, una bruja que lo funda con el fin de revivir a su esposo Baphonet. Tras varias décadas, Baphonet reencarna en la forma de un joven llamado Alan, por lo cual se debió unificar a las dos partes. Para hacerlo, la bruja debió extraer al demonio del Infierno, que con la ayuda de los miembros del Hemiciclo, intentó recuperar todo el poder que tenía en vida. Pero esto no es una tarea fácil, ya que necesita el poder de varios individuos para lograrlo: un grupo de adolescentes, que (con magia de por medio) se congregan en una misma escuela. Cada uno de estos chicos tenía una cualidad especial que, en conjunto, equivalía al poder buscado por Baphonet. Tras un intento fallido de obtener estos poderes, los estudiantes huyen del Hemiciclo separándose en distintos grupos, y haciendo que Nicéfora los persiga con el personal de su bando. Lentamente los equipos se van reduciendo y la mayoría termina llegando al Hemiciclo para terminar con todos los problemas, pero se encuentran con que Baphonet ya obtuvo lo que necesitaba asesinando a Atlanta, la hermana de Caleb. Ahora tanto el demonio como Nicéfora comienzan a disfrutar de un poder ilimitado, pero la familia Wedge tiene que sufrir por la pérdida de Atlanta mientras todos los demás se exilian para no vivir nunca más estas situaciones.
La historia continúa ACÁ
- Ay, que asco, te estás relamiendo los colmillos - dijo Amy saliendo del trance. - Y cómo fue que llegamos acá??

La estación de Retiro estaba colmada de personas, todos con barbijos y demás precauciones por la gripe porcina. Haley y Amy bajaron del tren con varios bolsos, dispuestas a hospedarse en algún hotel lejano al Hemiciclo.
Tras una semana en el campo del abuelo, Caleb había logrado perfeccionar el uso del arma, mientras que Atlanta intentaba descubrir su poder.
Cinco horas habían transcurrido desde que salieron de su casa. Atlanta seguía meditando sobre la situación. Haley les había dicho que seguramente todos tenían poderes, pero... cual sería el suyo? Seguramente lo descubriría en estos días, al igual que Lizzie, que al estar sometida a una situación extraordinaria manifestó su habilidad (la que por cierto nadie pudo identificar).
- Cal, cual crees que sea mi poder?
- No se... tal vez ni siquiera tenemos, nadie nos asegura que hayamos caído ahí por casualidad. - Le contestó.
- Yo estoy segura de que sí tenemos, ya vas a ver que en poco tiempo los vamos a descubrir.
- Ok, suerte, ahora dejame dormir un poco.
- Caleb!! - le gritó Dafne - dormiste todo el viaje, mostrá un poco de entusiasmo.
- No estoy de humor, Daf, asi que mejor callate. - La chica lo miró con resentimiento y se dió vuelta.
- Cuanto falta mamá?
- En media horita llegamos.
- Ok - Le dijo sonriendo.
La madre había asimilado bastante rápido el problema desencadenado por la bruja. No dudo ni un minuto de la palabra de sus hijos y decidió llevarlos hacía la casa de su padre, el "famoso" abuelo Wedge.
- Llegamos, Atlis, despertá a tu hermano.
-Cal, ya llegamos.
- Al fin...
El barro cubría la entrada al campo del abuelo, entre Caleb y Atlanta bajaron las valijas intentando no mancharlas mientras el abuelo salía a darles la bienvenida.
- Pero mirá que grandes que estan mis nietos!! Siempre guapa la rubia - dijo mirando a Dafne que se estaba arreglando el flequillo con un espejo.
- Hola abue, como andas?
- Como voy a andar, nena? contento de que me hayan venido a visitar.
- Hola pa, vamos entrando las cosas - le dijo la madre de los chicos al abuelo mientras le daba un beso en la mejilla.
- Pasen nomas.
La casa era bastante amplia y en la sala principal había varios cuadros con imágenes de los distintos miembros de la familia, de antiguas casas y libros.
- Chicos, dejen las valijas para más tarde que ya está el asado - les dijo el abuelo cuando vió que la cantidad de cosas que traían era exagerada.
- Ok, ahí vamos abue - Le dijo Atlanta mientras tomaba a Caleb del brazo. - Cal, mirá ese cuadro de la izquierda, es el libro de la casa de Alan.