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miércoles, 15 de julio de 2009

Amy y Haley, parte 2

- Ay, que asco, te estás relamiendo los colmillos - dijo Amy saliendo del trance. - Y cómo fue que llegamos acá??

- Que bien, Caos - dijo la chica de pelo rosa - no las podes mantener ni cinco minutos bajo un trance.
- Bueno, convengamos en que no son mi especialidad.
- Ok, Ku, tu turno.
- Si, Violeta - le respondió un chico de pelo largo y negro mientras pasaba su rostro por las mejillas de Haley y Amy. - Chicas, nos quieren decir adonde están sus amiguitos?
- Tengo las direcciones en mi bolsillo - le dijo Amy, perdida con el perfume del vampiro.
- A ver... - dijo mientras buscaba algún papel en su bolsillo, pero al tocar el pantalón de la chica sintió un ardor devastador en su mano, la cual extrajo con una velocidad sobrehumana.
- La perra tiene un crucifijo.
- No me digas que eras católico? Pero que inútiles que son. - Dijo Violeta levantándose de la cama. - Es como dice el dicho, "si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo" - Con un ágil movimiento se colocó adelante de Haley - vos pareces la mas débil, así que decime: adonde estan los otros?
- No te sale el efecto ese del trance, no? - le preguntó Amy arreglándose el cabello. - Si querés la información nos la vas a tener que sacar por la fuerza.
- Como quieras. Ustedes esperen afuera - Les dijo a Caos y a Ku. - No me hacen falta.
- Ojalá que pierdas - Le dijo Caos con desdén.
- Si eso pasa creo que Nicéfora se va a enojar... no?
- Pero por qué no te callas? - le dijo Amy enfurecida mientras le daba un puñetazo en la cara, el cual provocó que Violeta saliera disparada de una habitación a la otra, destrozando las paredes del hotel.
- Sos superfuerte?? - le preguntó Haley. - Por qué no me lo dijiste?
- Estaba esperando la oportunidad, jaja - Le respondió mientras saltaba sobre Caos y Ku.
- Te quedás solo, Ku - le dijo Caos mientras se desvanecía en el aire con una nube de polvo.
- No!! - gritó Ku mientras su pecho era atravesado por la pata de la cama de la habitación en manos de Amy.
- Bien, solo queda la "pelirrosa". - Dijo mientras tomaba otro trozo de madera para destruirla.
Violeta se levantó en la otra habitación y la vio a los ojos:
- Yo no voy a huir.
- Ok, peor para vos. - Amy saltó hacia ella y ambas perforaron el suelo cayendo al piso de abajo. Haley se apresuró a atravesar el piso para seguir a Amy, pero lo único que llegó a escuchar fue "Decile a Haley que soy Riley" por parte de Violeta, que ahora se consumía en fogosas cenizas.

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martes, 14 de julio de 2009

Amy y Haley, parte 1


La estación de Retiro estaba colmada de personas, todos con barbijos y demás precauciones por la gripe porcina. Haley y Amy bajaron del tren con varios bolsos, dispuestas a hospedarse en algún hotel lejano al Hemiciclo.

- Bueno, no tenemos mucha plata como para quedarnos en algún hotel caro, asi que nos vamos a tener que conformar con este. - Le comentó Amy a Haley mostrándole un folleto. - Llamé en el viaje y tienen una habitación para dos, no será uno cinco estrellas pero vamos a estar bien.
- No importa - le respondió Haley sonriendo - no soy muy exigente.
- Ok, mejor así. - Le dijo Amy devolviéndole la sonrisa.
Al pasar por la cuadra del hotel, vieron como un quinteto de jóvenes de apariencia Dark o Gótica las seguían hasta el hotel.
- Me dan miedo esos chicos, Amy.
- No los mires, si te hablan contestales que si e ignoralos.
- Ok.
Sin embargo, el grupo solo se registró en el hotel y dejaron de verlas al subir a sus habitaciones.
- Ahora estoy más tranquila - dijo Haley respirando profundamente. - No me dieron un buen presentimiento.
- No te preocupes, Haley, si total podés atravesar, no te pueden tocar.
- Es verdad, pero eso no es lo que me preocupa.
El asistente del hotel las llevó hacia su habitación en el cuarto piso de la edificación, ambas se tomaron su tiempo para instalarse y por la noche bajaron para cenar.
- Esto es muy aburrido, prefiero estar en mi casa. - Dijo Amy distraidamente.
- No te gusta mi compañía?
- No es eso, es que sos un poco aburrida...
- Perdón si te molesta tanto mi personalidad.
- No es tu culpa, debe ser así en esa islita. Encima en este hotel no podemos hacer nada, no tenías más plata en tu casa? No te dejaron una mínima herencia tus papas?
- No me gusta hablar de eso - dijo Haley mirando hacia otro lado - y no me digas esas cosas...
- Ay, dale, no me vas a decir que nunca te preguntaste algo de la herencia.
- No me fijo en los bienes materiales, me quedo con el afecto que me transmitieron mis padres durante todos estos años.
- O sea que se muerieron y ni siquiera te dejaron algo? - Al escuchar esto, Haley se levantó y la miró fijamente con sus ojos brillantes por las lágrimas.
- Decímelo de nuevo y ...
- Damas, por favor, no peleen - Les dijo un chico del grupo que vieron a la entrada. Al verlo Haley quedó perdida en sus atrapantes ojos plateados y solo pudo asentir con torpeza. - Me pueden seguir?
- Si - le respondió Amy con una voz perdida y soñolienta.
Cuando llegaron a la habitación del joven, vieron a los demás miembros del grupo: Una chica con el pelo rosa, otra con el pelo castaño y gafas, y dos chicos con el pelo rubio y negro azabache respectivamente.
- Al fin las trajiste, Caos, ahora tenemos la cena asegurada - dijo la chica de pelo rosa mientras lamía sus colmillos.

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Familia Wedge, parte 3

Tras una semana en el campo del abuelo, Caleb había logrado perfeccionar el uso del arma, mientras que Atlanta intentaba descubrir su poder.

- No pasa nada, me metí en wikipedia buscando cada uno de los poderes, los imprimí, los intento usar y no me sale ninguno.
- Puede ser que no tengas ninguno, Atlis.
- Me niego a creerlo, yo se que tengo alguno, aunque sea el más simple.
- Seguí intentando.
- Pero ya intente volar, me tiré desde el segundo piso a la pileta y lo único que conseguí fue un resfriado, intenté crear fuego, agua, viento, tierra y no sale nada, intenté hacerme invisible y según Dafne seguía ahí, ya no se cual usar...
Viendo a sus hermanos practicar, Dafne se acercó con cara de celos.
- Seguro que no tenés ninguno, nena, no sos especial.
- Solo venís para molestar o vas a ayudar, mocosa?
- No me digas así porque le voy a decir a mamá.
- Anda, no me importa.
- Mejor quiero ver como fracasas de nuevo.
- Te odio, lo sabías, Daf?
- Tenía una idea.
- Cal, acá encontré otro, telekinesis.
- A ver, intentá. - Le dijo Dafne riendo. - Yo te tiro un libro, vos intentá desviarlo.
- Ok. - Sin embargo, el libro se aproximó sin desviarse y fue justo a la frente de Atlanta, que con lágrimas en los ojos cayó al suelo.
- M diste en la cara, por qué no apuntaste para otro lado?
- Jajaja, admitilo, no tenés ningun poder. - Atlanta, colérica, se acercó a su hermana y la tomó de las mejillas.
- Escuch... - Con solo tocarla, Dafne se desvaneció paralizada.
- Wow, al final si tenías un poder - le dijo Caleb - les das miedo a las nenas hasta desmayarlas.
- No digas estupideces, no ves que puedo desmayar?
- Intentalo conmigo.
- Ok, acercate - Cuando Caleb se acercó, su hermana lo tocó e instantáneamente cayó desmayado al suelo.
- Que bien, tengo un poder - Exclamó feliz Atlanta.
- Atlis, que pasa que gritás - le preguntó la madre que salía hacia el patio - No!! que hiciste, hija?
- Tengo el poder de desmayar, ma.
- Qué??? Y ahora como los despertamos?
- Supongo que los tengo que tocar de nuevo. - Dijo Atlanta, quien no contenía su felicidad. Solamente con tocarles la cara, ambos volvieron en sí.
- Te odio!! - Le gritó Dafne mientras salía corriendo hacia su habitación.
- Dejala - le dijo la madre - está celosa.
- Ya no me importa, tengo poderes.

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viernes, 10 de julio de 2009

Familia Wedge, parte 2

Tras el almuerzo, Caleb y Atlanta subieron los demás bolsos a las habitaciones superiores mientras hablaban sobre el cuadro del libro.
- Es obvio que el abuelo algo debe saber. - Le dijo Caleb a su hermana.
- Si, no se si será mucho, pero aunque sea nos puede dar alguna pista, algo que nos ayude contra esa mujer.
- Callate que ahí viene.
El abuelo subió rápidamente los ultimos escalones y los miró.
- ¿Qué andan cuchicheando los jóvenes?
- Hablabamos de un cuadro que tenés en la sala. - Le dijo Caleb. Atlanta, soprendida de lo directo que fue, le dió un codazo en las costillas.
- ¿Qué? Es mejor que se lo preguntemos directamente.
- Pero eso fue muy directo.
- De que hablan, chicos?
- Es que... Ay, es muy larga la historia, mejor bajemos y te lo contamos todo con un té. - Le dijo Atlanta agarrándose la cabeza.
Durante la siguiente media hora le contaron todo lo ocurrido con Alan, las brujas y el círculo mágico. Después de eso el abuelo se levantó y miró hacia afuera.
- Bueno, parece que esas arpías siguen vivas entonces.
- Las conoces? - Le preguntó su hija que tambien estaba presente.
- Si, lamentablemente tengo el "placer". Pero creí que ya no las iba a ver más. Hace varios años que no escuchaba de ellas.
- De cuantos años estamos hablando, pa?
- Un par de siglos, mi hija.
- Ah, bueno, decimelo así que yo me lo tomó como si fuesen dos décadas.
- Es la realidad, hija, la tenemos que asimilar.
- Por qué nunca me lo dijiste?
- Imaginate que no es algo fácil, uno no anda diciendo que vivió varios siglos. Pero bueno... volviendo a lo anterior, creo que sería mejor que lean este libro - les dijo mientras se dirigía hacía la biblioteca. - Es la versión traducida de ese libro. Por lo que me dijeron solo leyeron una parte. Hay varios capítulos dedicados a la biografía de la bruja y a investigaciones sobre el Demonio Baphonet. Puede ser que les sirva.
- Vos lo escribiste, abuelo?
- Si, hace mucho tiempo. Este libro pertenece a una colección de cinco, cada uno hace referencia a algún aspecto de esas entidades demoníacas.
- Y sabes como podemos deshacernos de esa bruja?
- Esa misma pregunta me la hice por varios años, mi hija, pero lamentablemente solo tengo suposiciones.
- Que pensás? - le preguntó Caleb acercándose a la ventana.
- Bueno, hay un arma que puede exterminar demonios, pero nunca la pude probar con el Demonio Baphonet. Fue fabricada por alquimistas, ellos me aseguraron que este material canaliza la energía, y que al ser disparado su impacto depende de la intencionalidad del usuario.
- O sea que... mientras más enojado estés más destrucción causa? - le preguntó Atlanta.
- Sería algo así, pero no la llegue a probar, la hicieron muy tarde y las brujas ya estaban fuera del radar.
- Me la podes prestar, abuelo? - le dijo Caleb viendo fijamente el arma.
- No se la daría a nadie más que a usted, mi nieto.

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martes, 7 de julio de 2009

Familia Wedge, parte 1

Cinco horas habían transcurrido desde que salieron de su casa. Atlanta seguía meditando sobre la situación. Haley les había dicho que seguramente todos tenían poderes, pero... cual sería el suyo? Seguramente lo descubriría en estos días, al igual que Lizzie, que al estar sometida a una situación extraordinaria manifestó su habilidad (la que por cierto nadie pudo identificar).
- Cal, cual crees que sea mi poder?
- No se... tal vez ni siquiera tenemos, nadie nos asegura que hayamos caído ahí por casualidad. - Le contestó.
- Yo estoy segura de que sí tenemos, ya vas a ver que en poco tiempo los vamos a descubrir.
- Ok, suerte, ahora dejame dormir un poco.
- Caleb!! - le gritó Dafne - dormiste todo el viaje, mostrá un poco de entusiasmo.
- No estoy de humor, Daf, asi que mejor callate. - La chica lo miró con resentimiento y se dió vuelta.
- Cuanto falta mamá?
- En media horita llegamos.
- Ok - Le dijo sonriendo.
La madre había asimilado bastante rápido el problema desencadenado por la bruja. No dudo ni un minuto de la palabra de sus hijos y decidió llevarlos hacía la casa de su padre, el "famoso" abuelo Wedge.
- Llegamos, Atlis, despertá a tu hermano.
-Cal, ya llegamos.
- Al fin...
El barro cubría la entrada al campo del abuelo, entre Caleb y Atlanta bajaron las valijas intentando no mancharlas mientras el abuelo salía a darles la bienvenida.
- Pero mirá que grandes que estan mis nietos!! Siempre guapa la rubia - dijo mirando a Dafne que se estaba arreglando el flequillo con un espejo.
- Hola abue, como andas?
- Como voy a andar, nena? contento de que me hayan venido a visitar.
- Hola pa, vamos entrando las cosas - le dijo la madre de los chicos al abuelo mientras le daba un beso en la mejilla.
- Pasen nomas.
La casa era bastante amplia y en la sala principal había varios cuadros con imágenes de los distintos miembros de la familia, de antiguas casas y libros.
- Chicos, dejen las valijas para más tarde que ya está el asado - les dijo el abuelo cuando vió que la cantidad de cosas que traían era exagerada.
- Ok, ahí vamos abue - Le dijo Atlanta mientras tomaba a Caleb del brazo. - Cal, mirá ese cuadro de la izquierda, es el libro de la casa de Alan.

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