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sábado, 25 de julio de 2009

Lizzie y Phillip, parte 2

- Chicos, ya llegamos. - Lizzie despertó cariñosamente a Axel y movió a Phillip, quien se levantó malhumorado.

- Adonde estamos?
- No se muy bien, pero hable con el chofer y el tiene conocidos acá, así que nos vamos a hospedar en una cabaña de su familia.
- Espero que sea como el hotel al que íbamos a ir.
- Ay, Filiberto, para un poco, ya pasó lo del hotel, conformate con lo que hay.
- Conformate con lo que hay... - La burló por lo bajo.
Cuando llegaron vieron una cabaña bastante rudimentaria, en su interior solo había dos camas, una cocina y un baño.
- Ni siquiera tenemos sillas - le dijo mirando encolerizado a Lizzie.
- No te preocupes. Ya preví todos estos percances. - Al levantar las manos el aire de la cabaña se solidificó en muebles de oro sólido, las paredes se reforzaron con metal y el suelo relució como si fuese un gigantesco espejo.
- Eh?? Y cómo hiciste eso?? Vos no sos Lizzie, sos la bruja! - Le gritó Phillip asustado - Axel, corré que la bruja llegó.
- Pero que decís Filiberto? No sabes reconocer a tu propia novia? Lo que pasa es que ya descubrí mi poder y aprendí a manejarlo. No te dije nada porque es obvio que no vas a entender como funciona, así que simplemente te digo que se llama alquimia: transformo las cosas.
- Ni que fuese un tarado, viste - le dijo mirando los muebles - yo entiendo estas cosas, o te olvidas que también tengo poderes?
- No se comparan, Phill, son cosas distintas. Ahora si, siéntense que voy a preparar algo para comer.
- Gracias Lizzie - le agradeció Axel mientras la abrazaba.
- De nada, Axel, tomá, esto es para vos. - En sus manos el aire formó una bolsa llena de golosinas y detrás suyo la pared se transformó en un televisor.
- Me parece que vamos a ganar mucha plata con esto, eh... - comentó Phillip mientras encendía la TV.
- No, la plata la vamos a ganar de forma honesta, esto solo es una ayuda para momentos como este. No pienses que voy a hacer de esto un negocio.
- Ok... solo decía.

La noche había llegado sin que lo noten, el silencio y la luz de la la luna acogían a la cabaña en el ambiente nocturno. Axel dormía y Phillip estaba tomando un café con Lizzie en el porche.
- Que romántico, no? - le preguntó mientras se acercaba a ella.
- Si, si, pero alejate un poco. - Le respondió mientras bebía otro sorbo de café.
- Lizzie, yo te quería decir que... - Una explosión en la habitación hizo estallar todas las ventanas, dispersando los vidrios por toda la casa.
- Que fue eso?!?! Axel!! - Lizzie se levantó de la silla y comenzó a licuar todos los objetos sólidos cerca de ella, hasta que una sombra alada la expulsó nuevamente hasta el porche.

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miércoles, 22 de julio de 2009

Lizzie y Phillip, parte 1

- Phillip, tengo hambre - le dijo Axel a su hermano. Habían emprendido un largo viaje en colectivo hasta un hotel a las afueras de la ciudad.

- Espera que estoy hablando con Lizzie, en la parada te compro algo.
- Pero ni siquiera almorzamos.
- Nosotros si, vos no almorzaste porque dormías.
- Bueno - le respondió con tristeza.
- Phillip, se un poquito más amable. Vení, Axel, yo te doy un chocolate. - Le dijo Lizzie buscando en su bolso.
- Pero ese chocolate te lo compre para vos, Liz.
- Ay, dale, si Axel tiene hambre que se lo coma.
- Callate y guarda el chocolate para vos, después le compro algo.
- Primero me bajas el tono, y segundo - dirigiéndose a Axel con una sonrisa - tomá el chocolate.
Phillip se dio vuelta y se quedó viendo el paisaje mientras Lizzie entretenía a Axel. Después de una hora de viaje, llegaron hasta su destino.
- Bueno, ya llegamos - Phillip se incorporó - así que levantense así bajamos.
- Pero a mi no me gusta ese lugar, me da miedo - dijo Axel mirando las frías calles de Montegrande.
- Pero dale, bajate del colectivo y dejate de chinches. - le dijo su hermano intentando levantarlo.
- Filiberto, no le podés dar el gusto? - Le preguntó Lizzie irritada - Adonde querés ir, Axel?
- A mi me gusta el campito - le dijo sonriendo.
- Entonces nos vamos al campo.
- Pero si ni siquiera sabemos como llegar - dijo Phillip enojado.
- Preguntamos por ahí.
- No me gusta nada esa idea. Dale, nene, baja.
- No me hables así Phillip - Axel se escondió detrás de Lizzie.
- Filiberto, se un poquito más maduro.
Entre toda la discusión ninguno notó que el colectivo había emprendido nuevamente la marcha.
- Ah, genial - Dijo Phillip levantando los brazos - ahora nos vamos a tener que ir si o si a otro lado, gracias Axel.
- Mirá lo que lograste! Ahora esta llorando - lo retó mientras abrazaba al niño.
- Yo sabía que se lo tenía que haber dejado a Haley, cuando está conmigo siempre se pone quisquilloso.
- Cómo vas a decir eso? Ibas a dejar que tu prima se lleve a tu hermanito? Esa es tu responsabilidad.
- Se pueden callar de una vez?!?! - Se escuchó en los asientos traseros.
- Si, si, perdón - se disculpó Lizzie - No me hables más y mirá para afuera, Phillip.
- Si - le respondió resignado - Y vos sentite culpable - le dijo en el oído a su hermano.

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miércoles, 15 de julio de 2009

Amy y Haley, parte 2

- Ay, que asco, te estás relamiendo los colmillos - dijo Amy saliendo del trance. - Y cómo fue que llegamos acá??

- Que bien, Caos - dijo la chica de pelo rosa - no las podes mantener ni cinco minutos bajo un trance.
- Bueno, convengamos en que no son mi especialidad.
- Ok, Ku, tu turno.
- Si, Violeta - le respondió un chico de pelo largo y negro mientras pasaba su rostro por las mejillas de Haley y Amy. - Chicas, nos quieren decir adonde están sus amiguitos?
- Tengo las direcciones en mi bolsillo - le dijo Amy, perdida con el perfume del vampiro.
- A ver... - dijo mientras buscaba algún papel en su bolsillo, pero al tocar el pantalón de la chica sintió un ardor devastador en su mano, la cual extrajo con una velocidad sobrehumana.
- La perra tiene un crucifijo.
- No me digas que eras católico? Pero que inútiles que son. - Dijo Violeta levantándose de la cama. - Es como dice el dicho, "si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo" - Con un ágil movimiento se colocó adelante de Haley - vos pareces la mas débil, así que decime: adonde estan los otros?
- No te sale el efecto ese del trance, no? - le preguntó Amy arreglándose el cabello. - Si querés la información nos la vas a tener que sacar por la fuerza.
- Como quieras. Ustedes esperen afuera - Les dijo a Caos y a Ku. - No me hacen falta.
- Ojalá que pierdas - Le dijo Caos con desdén.
- Si eso pasa creo que Nicéfora se va a enojar... no?
- Pero por qué no te callas? - le dijo Amy enfurecida mientras le daba un puñetazo en la cara, el cual provocó que Violeta saliera disparada de una habitación a la otra, destrozando las paredes del hotel.
- Sos superfuerte?? - le preguntó Haley. - Por qué no me lo dijiste?
- Estaba esperando la oportunidad, jaja - Le respondió mientras saltaba sobre Caos y Ku.
- Te quedás solo, Ku - le dijo Caos mientras se desvanecía en el aire con una nube de polvo.
- No!! - gritó Ku mientras su pecho era atravesado por la pata de la cama de la habitación en manos de Amy.
- Bien, solo queda la "pelirrosa". - Dijo mientras tomaba otro trozo de madera para destruirla.
Violeta se levantó en la otra habitación y la vio a los ojos:
- Yo no voy a huir.
- Ok, peor para vos. - Amy saltó hacia ella y ambas perforaron el suelo cayendo al piso de abajo. Haley se apresuró a atravesar el piso para seguir a Amy, pero lo único que llegó a escuchar fue "Decile a Haley que soy Riley" por parte de Violeta, que ahora se consumía en fogosas cenizas.

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martes, 14 de julio de 2009

Amy y Haley, parte 1


La estación de Retiro estaba colmada de personas, todos con barbijos y demás precauciones por la gripe porcina. Haley y Amy bajaron del tren con varios bolsos, dispuestas a hospedarse en algún hotel lejano al Hemiciclo.

- Bueno, no tenemos mucha plata como para quedarnos en algún hotel caro, asi que nos vamos a tener que conformar con este. - Le comentó Amy a Haley mostrándole un folleto. - Llamé en el viaje y tienen una habitación para dos, no será uno cinco estrellas pero vamos a estar bien.
- No importa - le respondió Haley sonriendo - no soy muy exigente.
- Ok, mejor así. - Le dijo Amy devolviéndole la sonrisa.
Al pasar por la cuadra del hotel, vieron como un quinteto de jóvenes de apariencia Dark o Gótica las seguían hasta el hotel.
- Me dan miedo esos chicos, Amy.
- No los mires, si te hablan contestales que si e ignoralos.
- Ok.
Sin embargo, el grupo solo se registró en el hotel y dejaron de verlas al subir a sus habitaciones.
- Ahora estoy más tranquila - dijo Haley respirando profundamente. - No me dieron un buen presentimiento.
- No te preocupes, Haley, si total podés atravesar, no te pueden tocar.
- Es verdad, pero eso no es lo que me preocupa.
El asistente del hotel las llevó hacia su habitación en el cuarto piso de la edificación, ambas se tomaron su tiempo para instalarse y por la noche bajaron para cenar.
- Esto es muy aburrido, prefiero estar en mi casa. - Dijo Amy distraidamente.
- No te gusta mi compañía?
- No es eso, es que sos un poco aburrida...
- Perdón si te molesta tanto mi personalidad.
- No es tu culpa, debe ser así en esa islita. Encima en este hotel no podemos hacer nada, no tenías más plata en tu casa? No te dejaron una mínima herencia tus papas?
- No me gusta hablar de eso - dijo Haley mirando hacia otro lado - y no me digas esas cosas...
- Ay, dale, no me vas a decir que nunca te preguntaste algo de la herencia.
- No me fijo en los bienes materiales, me quedo con el afecto que me transmitieron mis padres durante todos estos años.
- O sea que se muerieron y ni siquiera te dejaron algo? - Al escuchar esto, Haley se levantó y la miró fijamente con sus ojos brillantes por las lágrimas.
- Decímelo de nuevo y ...
- Damas, por favor, no peleen - Les dijo un chico del grupo que vieron a la entrada. Al verlo Haley quedó perdida en sus atrapantes ojos plateados y solo pudo asentir con torpeza. - Me pueden seguir?
- Si - le respondió Amy con una voz perdida y soñolienta.
Cuando llegaron a la habitación del joven, vieron a los demás miembros del grupo: Una chica con el pelo rosa, otra con el pelo castaño y gafas, y dos chicos con el pelo rubio y negro azabache respectivamente.
- Al fin las trajiste, Caos, ahora tenemos la cena asegurada - dijo la chica de pelo rosa mientras lamía sus colmillos.

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Familia Wedge, parte 3

Tras una semana en el campo del abuelo, Caleb había logrado perfeccionar el uso del arma, mientras que Atlanta intentaba descubrir su poder.

- No pasa nada, me metí en wikipedia buscando cada uno de los poderes, los imprimí, los intento usar y no me sale ninguno.
- Puede ser que no tengas ninguno, Atlis.
- Me niego a creerlo, yo se que tengo alguno, aunque sea el más simple.
- Seguí intentando.
- Pero ya intente volar, me tiré desde el segundo piso a la pileta y lo único que conseguí fue un resfriado, intenté crear fuego, agua, viento, tierra y no sale nada, intenté hacerme invisible y según Dafne seguía ahí, ya no se cual usar...
Viendo a sus hermanos practicar, Dafne se acercó con cara de celos.
- Seguro que no tenés ninguno, nena, no sos especial.
- Solo venís para molestar o vas a ayudar, mocosa?
- No me digas así porque le voy a decir a mamá.
- Anda, no me importa.
- Mejor quiero ver como fracasas de nuevo.
- Te odio, lo sabías, Daf?
- Tenía una idea.
- Cal, acá encontré otro, telekinesis.
- A ver, intentá. - Le dijo Dafne riendo. - Yo te tiro un libro, vos intentá desviarlo.
- Ok. - Sin embargo, el libro se aproximó sin desviarse y fue justo a la frente de Atlanta, que con lágrimas en los ojos cayó al suelo.
- M diste en la cara, por qué no apuntaste para otro lado?
- Jajaja, admitilo, no tenés ningun poder. - Atlanta, colérica, se acercó a su hermana y la tomó de las mejillas.
- Escuch... - Con solo tocarla, Dafne se desvaneció paralizada.
- Wow, al final si tenías un poder - le dijo Caleb - les das miedo a las nenas hasta desmayarlas.
- No digas estupideces, no ves que puedo desmayar?
- Intentalo conmigo.
- Ok, acercate - Cuando Caleb se acercó, su hermana lo tocó e instantáneamente cayó desmayado al suelo.
- Que bien, tengo un poder - Exclamó feliz Atlanta.
- Atlis, que pasa que gritás - le preguntó la madre que salía hacia el patio - No!! que hiciste, hija?
- Tengo el poder de desmayar, ma.
- Qué??? Y ahora como los despertamos?
- Supongo que los tengo que tocar de nuevo. - Dijo Atlanta, quien no contenía su felicidad. Solamente con tocarles la cara, ambos volvieron en sí.
- Te odio!! - Le gritó Dafne mientras salía corriendo hacia su habitación.
- Dejala - le dijo la madre - está celosa.
- Ya no me importa, tengo poderes.

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